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Bruselas asume que el cuarto desembolso de fondos europeos a España será parcial

El 10 de enero de este año, Podemos tumbó en el Congreso la reforma del subsidio de desempleo. No fue sólo una demostración de fuerza, o tozudez, de cara a Sumar y al Gobierno de coalición, una maniobra en clave puramente política. Esa decisión está a punto de costar ahora, tres meses después, un nuevo y serio contratiempo en la estrategia económica del Ejecutivo, ya que esa reforma era una de las contempladas en el Plan Nacional de Recuperación, y su aprobación es esencial para que España pueda optar al cuarto desembolso completo de fondos europeos, 10.000 millones de euros en el año en el que la disciplina fiscal vuelve a ser protagonista en Europa.

Ese desembolso ya va con mucho retraso. Tenía que haberse pedido y producido en 2023, pero la convocatoria de elecciones anticipadas trastocó todo el calendario, impidiendo que varias normas pasaran por el Congreso y el Senado. El principal problema es el subsidio de desempleo, pero no el único. Según avanzan las negociaciones del Plan, y tras haber tenido que presentar todos los países una adenda para incluir más hitos, compromisos e inversiones (ya que se recalculó el importe por país, se añadieron fondos del programa RepowerEU de corte energético y además España solicitó también 80.000 millones adicionales en créditos), ahora hay nuevas dificultades. Media docena de asuntos técnicos enquistados.

El Gobierno y la Comisión han estirado al máximo la flexibilidad durante los últimos meses. En 14 de marzo, en la última decisión, se concedieron dos meses adicionales para ver si España era capaz de aprobar esa reforma de nuevo. Pero también varios otros temas menores que no preocupan en absoluto en Bruselas. Lo explicaron los responsables comunitarios en su última visita a Madrid el mes pasado. Es la primera vez que la UE saca adelante un programa de estas características, se va haciendo camino al andar, y se han dado cuenta con muchos países de una ironía: a veces planes demasiado detallados eran un problema, porque los tribunales de cuentas encontraban que lo prometido era imposible de cumplirse. Así que se han modificado en su continente, no en el contenido. No se han aligerado, suavizado, los compromisos son los mismos. Pero se presentarán de otra forma, sin trampa o cartón en esta ocasión.

España obtuvo dos meses, pero no van a ser suficientes. El Gobierno se lo pensó bastante en marzo. Al pedir la prórroga conseguía dos meses más para intentar el milagro parlamentario. Pero todo indica, según las fuentes consultadas en Madrid y Bruselas, que no se va a producir. Y eso tiene una consecuencia: España tendría que recibir un desembolso parcial. No los 10.000 millones, sino algo menos, descontando según una fórmula ya pactada que tiene en cuenta la importancia de la medida o el hito no completado. El Ministerio y la Comisión dicen que no lo han calculado. No es verdad, pero no lo hacen público. Según la relevancia podría ascender a varios cientos de millones de euros. Hasta 700 según Llorente y Cuenca.

No quiere decir que ese dinero se pierda, no de momento. Desde que se tramitara un desembolso parcial se activaría un plazo de seis meses para completarla, que con todos los trámites podría ser hasta ocho. Si pasado ese plazo no se hubiera concluido, sí que se perdería. No es algo que la Comisión contemple ni tampoco el Gobierno, según las mismas fuentes.

El próximo martes, una reunión de alto nivel con los máximos responsables de la Comisión abordará el tema. Queda todavía un mes de los dos concedidos en la prórroga vigente, pero los que están llevando el tema no ven realista que se cumpla todo.

"Estamos trabajando en paralelo con la Comisión por un lado para avanzar en la evaluación positiva de más de 60 hitos del cuarto desembolso, y a nivel doméstico porque uno de los hitos es la reforma de subsidio de desempleo. No se ha planteado todavía el desembolso parcial así que no tenemos estimación", ha dicho este viernes en Luxemburgo el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, sobre cuánto podría dejar de recibir provisionalmente nuestro país. Que necesita todos los ingresos posibles, y más con un Presupuesto prorrogado y compromisos de gasto relevantes. "Es importante que la reforma se lleve a cabo. Porque es positiva, y por eso mismo está en los compromisos, y por el desembolso. Hay un punto esencial: esa reforma es buena en sí misma", ha zanjado el español sin querer especular.

En enero el ministro no lo contemplaba en público, pero el mes pasado quitaba ya hierro a la posibilidad. No tiene mucha diferencia económica o de planificación que el dinero llegue ahora o en tres o cuatro meses. Es una cuestión de credibilidad, de confianza, de la repercusión de la debilidad parlamentaria del Gobierno. Porque quedan muchos hitos, reformas, y la coalición es débil. Así que éste puede haber sido el primer gran obstáculo, pero no el último. España sigue entre los países más avanzados en el proceso, y hay otros que ya han recibido pagos parciales sin repercusión alguna. Pero en el debate político español sería un elemento más de crítica, de dudas, de dificultades.

Fuente: El Mundo

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