Federación de Empresas de la Rioja

La crisis económica no relaja la inversión en salud laboral de las empresas riojanas, como demuestra el descenso de la siniestralidad

q Las empresas riojanas cumplen con la legislación, invierten en salud y luchan contra los accidentes, como demuestra el descenso en un 6,3% del número de empresas que tuvieron algún siniestro en los centros de trabajo

La FER está constatando que las empresas riojanas cumplen con la legislación y no relajan el control de la seguridad en sus centros de trabajo por la crisis económica. Además, la FER aprecia la buena actitud y comportamiento de los trabajadores que, de forma responsable, están colaborando con los empresarios en la lucha contra los accidentes, la planificación y control de la prevención y su colaboración en crear entorno de trabajo cada día más seguros.

Así queda reflejado en los datos del IRSAL difundidos por el Gobierno de La Rioja, que señalan que el 83,8% de las empresas riojanas no tienen ni un solo siniestro y que se ha reducido en un 6,3% el número de empresas que registraron algún accidente laboral. Y así ha quedado valorado en las visitas realizadas a las empresas por el IRSAL y por la propia asesoría de prevención de la FER durante este último año.

La actitud positiva y responsable de los trabajadores en el cumplimiento de las normas de prevención y el esfuerzo en mejorar las condiciones de los puestos de trabajo contrasta de forma sobresaliente con el anticuado discurso sindical, la falta de colaboración en el desarrollo de la Estrategia de Salud y Seguridad pactada por todos y su escasa capacidad de diálogo para lograr el entendimiento en un asunto de tanto impacto social como son los accidentes laborales, que sufren empresarios y trabajadores.

La Estrategia Española de Salud y Seguridad pactada en 2007 por Gobierno, patronal y sindicatos sigue su curso y desarrollo. Es falso que esté paralizada. Continúa su programación, pero no contempla, como piden los sindicatos, la creación de la figura de los delegados de prevención, sino programas de prevención diversos para ejecutar, que son más eficientes en el freno de la siniestralidad.

Los sindicatos no buscan con los delegados de prevención trabajar en favor de la seguridad laboral, sino liberar a más personal y ejercer un miserable control y fiscalización de las empresas y de los empresarios.

Movilizar a los trabajadores y controlar la actividad de las empresas es el único fin de estos agentes fiscalizadores. Las empresas ya reciben las visitas de los técnicos del IRSAL, de la Inspección de Trabajo, de los servicios de prevención e incluso de la propia FER. Más inspecciones no se pueden justificar, son innecesarias e ineficaces y sólo buscan provocar, movilizar, revolver y provocar tumultos y conflictividad en las empresas.

Sería más oportuno y responsable que los sindicatos colaborarán en el control de los elevados índices de absentismo injustificado que hay en las empresas y que investigaran porqué se producen tantas bajas declaradas como enfermedad profesional. Sería fundamental un mayor control de la inspección sanitaria, de los organismos de salud pública, con la colaboración de las centrales sindicales.

Los empresarios riojanos seguirán invirtiendo en salud, porque es bueno para sus trabajadores, para las empresas y para el bienestar de la sociedad riojana.

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