Federación de Empresas de la Rioja

CPAR denunciará en los tribunales la aprobación del proyecto de ecociudad, que responde a un proyecto urbanístico fruto del egocentrismo político de P

 

La Asociación de Empresarios de la Construcción, Promoción y Afines de La Rioja (CPAR) denuncia la grave irresponsabilidad política y económica que una vez más está cometiendo el Gobierno de La Rioja, al aprobar un proyecto residencial inviable, que está afectado por una gran inseguridad jurídica y que acabarán rechazando los tribunales.
 
La irresponsabilidad económica de esta decisión se demuestra por la paralización en la COTUR de varios sectores residenciales en Logroño, que responden al crecimiento natural de la ciudad, que están pendientes de aprobar y que tienen garantía de futuro porque es donde los ciudadanos demandan su residencia, mientras que se tramita a toda prisa la aprobación de la ecociudad.
 
La aprobación de la ecociudad revela que más allá de un proyecto serio y sólido existen en la sombra intereses de otra índole, que los ciudadanos deberíamos de conocer para no ser engañados.
 
Se trata de una decisión que distorsiona el crecimiento natural y racional de Logroño, y que afecta tanto a las expectativas de compra de vivienda de los ciudadanos, como a las empresas del sector, porque supone una modificación de las reglas del juego por voluntad de Pedro Sanz.
 
El proyecto debería estar sujeto a las normas urbanísticas vigentes en Logroño y llevarse a cabo con la máxima transparencia política y coordinación entre las administraciones afectadas, cuestiones éstas que en la tramitación de la ecociudad han brillado por su ausencia.
 
Debemos recordar que la ecociudad se encuentra íntegramente en terreno de Logroño y se ha aprobado sin el acuerdo y con la oposición expresa del Ayuntamiento de Logroño. De esta manera, la ecociudad se convierte en el mayor escándalo urbanístico vivido en La Rioja durante la democracia.
 
 
La ecociudad es un proyecto que se encuentra recurrido en los tribunales, por lo que eventualmente va a ser anulado. ¿Por qué Pedro Sanz está acelerando al máximo esta recalificación, al margen del Plan General Urbanístico, en contra de toda la sociedad, y sin esperar a que el Poder judicial se pronuncie? Parece que a lo que está jugando el Gobierno es a intentar convalidar posteriormente el proyecto que los tribunales acaben declarando nulo, algo que no deberían permitir ni la justicia ni los ciudadanos.
 
La ecociudad no tiene ninguna bondad ecológica. Se trata, simplemente, de vestir de verde un pelotazo urbanístico con el riesgo cierto de exponer a los ciudadanos a riesgo de inundaciones y corrimientos de tierra, además de tener que vivir con ruido constante proveniente de los aerogeneradores y con un paisaje de placas solares instaladas en suelos industriales yermos.
 
Se prevé la construcción de casi 3000 viviendas en un terreno muy alejado de la ciudad, que se convertirá en una ciudad fantasma, dotada de escasos servicios, y en el que los propietarios tendrán que afrontar un gran número de dificultades e incomodidades derivadas del aislamiento y la inseguridad que ello provoca.
 
Estamos convencidos de que en apenas unos meses se pondrá la primera piedra de un proyecto ruin que sólo se realiza por la soberbia política de Pedro Sanz, que es el único que maneja los hilos del urbanismo de La Rioja y en el que el resto de los gestores son simples marionetas.
 
Se aprueba un proyecto que, aunque se sortee de cara a las próximas elecciones autonómicas y locales para arañar unos votos, los adjudicatarios de las viviendas no podrán habitarlas hasta el año 2017. Esa es la urgente necesidad de VPO que justifica todo el proyecto que se está vendiendo.
 
El IRVI se queja de que no recibe suelo del Ayuntamiento de Logroño. Esta empresa del Gobierno de La Rioja parece olvidar que el Ayuntamiento apenas tiene suelo disponible y que la COTUR está bloqueando el desarrollo de nuevos sectores de suelo en Logroño por motivos políticos. Además, en Logroño hay muchas empresas dispuestas a construir VPO pública y privada por lo que, para ajustarse a sus fines sociales, el IRVI no debería actuar allí en donde actúa la iniciativa privada, que es más eficiente y económica.
 
Después de este bochorno urbanístico de la ecociudad, ¿sabe alguien por qué no salen adelante y con la misma celeridad los sectores residenciales propuestos por el Ayuntamiento de Logroño, que cuentan con unos proyectos serios y de una importantísima inversión económica que generarán muchos puestos de trabajo?
 
CPAR responde: porque Pedro Sanz no quiere. No desea que ninguna otra Administración desarrolle un proyecto urbanístico alternativo a su ecociudad. Es un problema de voluntad política, no existen problemas técnicos de ningún tipo. Su pretensión es lograr un rédito electoral personal. Utilizar el urbanismo para la confrontación política. Y todo ello a costa de engañar a los ciudadanos.
 
Esta es la verdadera maldad política de la ecociudad, que deteriora la honestidad y ética política del presidente, los valores que debe tener siempre una autoridad pública en el ejercicio de sus responsabilidades. Pedro Sanz demuestra un egocentrismo y una soberbia política que no se merecen los votantes riojanos y que no recordamos en ningún otro político riojano en la historia
 
CPAR anuncia, por último, que va a recurrir nuevamente ante los tribunales la aprobación definitiva de la ecociudad, un proyecto al que le espera un largo y tortuoso camino en la justicia.
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