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Estrategia para la modernización de la economía (Presidente de la FER, Julián Doménech, en Tribuna de La Rioja del 9 de diciembre de 2007)

Estrategia para la modernización de la economía

Desde hace varios meses, las organizaciones empresariales CEOE y CEPYME, con la colaboración de la FER, están trabajando en la elaboración de un plan estratégico, que permita acelerar una economía más competitiva, una mayor presencia de las empresas españolas en los mercados internacionales y lograr, al mismo tiempo, un crecimiento sostenible para los próximos años.

Este proceso de modernización tiene como uno de sus pilares básicos redoblar los esfuerzos a favor de la productividad y conseguir que las administraciones públicas continúen de forma decidida con sus políticas de apoyo e impulso de la actividad económica y empresarial.

De la misma forma, para propiciar la buena marcha de la economía es necesario establecer una unidad de mercado, que favorezca el trato igualitario a las empresas de distintas regiones y las mismas normas de funcionamiento, promoviendo medidas de coordinación entre las comunidades autónomas que den estabilidad a la actividad de la empresa con una unidad de mercado real y efectiva.

Son necesarias, igualmente, las actuaciones orientadas a reducir las cargas sociales de las empresas, sustancialmente más amplias que la media de los países de la OCDE; y avanzar en las medidas fiscales que fomenten el ahorro, la inversión y la creación de empleo, mejorando la situación general de nuestras pymes.

Otro apartados muy importantes para la activación económica son la mejora de la formación en la empresa, la externalización de la gestión de determinados servicios públicos; la necesidad de priorizar la innovación y el desarrollo tecnológico; la garantía de un suministro energético suficiente y a precios competitivos; el desarrollo de la sociedad del conocimiento y las tecnologías de la información y la comunicación. También, medidas que desarrollen las condiciones del transporte y la logística y que propicien el crecimiento inversor de las infraestructuras.

En esta estrategia de modernización, hemos tenido la oportunidad de analizar los Presupuestos Generales del Estado para el año 2008, con una primera conclusión: son excesivamente optimistas e inadecuados para afrontar los retos que la economía española tiene a medio plazo, como son, el envejecimiento de la población, el incremento de la productividad y un despegue real de la competitividad.

Nuestras previsiones de crecimiento son muy optimistas (3’3%), cuando cualificados analistas reducen esa previsión al menos 3 décimas y hasta 6 décimas en el caso del FMI y OCDE, que lo sitúan en el 2’7%. Esta reducción repercutirá negativamente en la creación de empleo, que el ejecutivo cree que se modelará hasta el 2’2 % (2’8% en 2007), que es el crecimiento más bajo desde 2002.

Desde la junta directiva de la CEOE, de la que formo parte, estamos sugiriendo afrontar con mayor prudencia los ejercicios de los años 2008 y 2009, debido a que nos vamos a encontrar con un escenario mundial de menor crecimiento., a una progresiva pérdida de confianza y al consiguiente endurecimiento de las condiciones de los créditos financieros.

Observamos con preocupación, cómo los Presupuestos del Estado dan luz verde a iniciativas sociales, que pueden provocar un desequilibrio presupuestario, sobre todo porque se producirá un menor dinamismo de los ingresos, como consecuencia de la desaceleración económica.

Algunas partidas presupuestarias sociales, como la deducción por nacimiento, atención de la dependencia, plan de apoyo a la emancipación e impulso de los alquileres, la igualdad de la mujer, o el programa infantil de salud buco-dental, pueden comprometer el gasto futuro. No obstante, son indudables avances sociales, sobre los que existe una clara incertidumbre financiera.

No queremos trasladar una visión pesimista. El pesimista suele ser, en ocasiones, el optimista bien informado. Pero las expectativas de incremento del gasto social, reducirán el margen para reformar los presupuestos que incidan en el aumento de la competitividad y la mejora general de la competitividad de la economía española. Por ejemplo, las inversiones en infraestructuras únicamente aumentan el 5,9%. Y la inversión en I+D+i, el 17,4%, la mitad que lo presupuestado en el año 2007.

En fin, parece claro que se prima en mayor medida la política social que la productiva y no estamos precisamente ante un presupuesto acorde a la situación económica que se avecina y en la que ya nos encontramos, que es la de una cierta ralentización. El propio ministro de Economía, Pedro Solbes reconoce que el crecimiento será menor del previsto inicialmente. Con el mimbre disponible, esperemos que se haga el mejor cesto posible.

Julián Doménech Reverté

.PRESIDENTE FER

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