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2009: la hora de los cambios

Julián Doménech Reverté, presidente de la FER. Tribuna de La Rioja, 31 de diciembre de 2008

Desde la Federación de Empresarios de La Rioja (FER), les deseamos un año 2009 basado en la esperanza y en el pensamiento de que “podemos vencer lo que se nos viene encima unidos”. Pero para ello, es necesario que conozcamos nuestras debilidades y nuestros fallos, para poder evaluarlos y establecer las medidas correctoras.

Sin acritudes, pero siendo realistas y con la verdad por delante, acostumbramos a hablar claro. Nos preocupó y nos puso en alerta en su día, que las entidades de crédito transmitieran al presidente José Luis Rodríguez zapatero que en su reunión del G-20 informara de la solidez de nuestro sistema financiero. Por aquello de que dime de lo que presumes y te diré de lo que adoleces, es bueno hacer un análisis sereno.

El Gobierno de Zapatero no ha sido capaz de asumir la gravedad de la situación. No ha adoptado las medidas necesarias para combatirla, cuando nos ha estallado con toda la virulencia posible. No se ha querido reconocer la hipótesis de que el brutal deterioro de la economía pudiese crear problemas al sistema financiero español. No se ha hecho nada para evitar o minimizar el impacto de aquella sobre el mecanismo de pagos de la economía nacional. Estamos en un clima de incertidumbre y de alarma creciente. Nadie confía ya en que la política económica sirva para sacarnos del pozo.

¿Por qué no se nos informa de forma concreta y precisa de la existencia de graves problemas en bancos y cajas? Este hecho se puede volver explosivo cuando la recesión se agudice, la morosidad y las quiebras se disparen en un panorama de contracción del crédito.

Deberían explicarse los créditos concedidos a Martinsa para la compra de Fadesa, al señor Portillo para la compra de Colonial y a Sacyr para loa compra de Vallehermoso, Repsol, Testa, etc. ¿ Buscamos acaso no crear alarma ante el tornado que se avecina?

¿Para qué necesita el sistema financiero 250.000 millones de euros si está cerrado el grifo del crédito? ¿Por qué es preciso un plan para salvar de una pandemia al Goliat sistema bancario español? El Gobierno responde con balones fuera. Niega lo que reconoce en sus actos. En definitiva, es un comportamiento cuestionable.

¿Por qué los bancos y las cajas rechazaron la primera subasta de fondos públicos? ¡Por qué no se conceden préstamos a las familias y a las empresas que sean solventes? Y que todas las entidades de crédito sean solventes no es creíble. ¡Por qué no diferenciamos las que están saneadas de las que necesitan ayuda?

España es un país integrado por pequeñas y medianas empresas y no por compañías multinacionales. Parece que todavía no queremos enterarnos de esta realidad. Nos surgen, por tanto, infinidad de interrogantes. No sabemos cómo tirar del carro unidos, porqué desconocemos la dirección correcta.

Esta desinformación existente, que se refleja en una lectura pausada de la prensa escrita, nos invita a sacar dos conclusiones: la primera es que hay una grave falta de previsión y una parálisis ante las amenazas que tenemos sobre las finanzas españolas. La segunda es que hay que frenar por todos los medios esta caída.

Estoy convencido de que lo vamos a superar, pero deberán abordarse algunas medidas. En primer lugar, tenemos una estructura productiva con muchas debilidades y una tendencia inflacionista en los últimos años que no nos ha dejado competir.

Hay poca competencia en servicios, con precios muy rígidos y un mercado de trabajo escasamente ágil.

Es necesaria más investigación y más especialización en industria de alta tecnología y actividades que incorporen más valor añadido.

Hay que reforzar la libertad y unidad del mercado. Y por último, hay que someter al sistema financiero a una profunda revisión.

Las actuales reglas del juego no son válidas en una economía global. Hemos de realizar correcciones. El dilema es que cuando las cosas funcionan se puede compensar a los que sufren las reformas, siendo difícil de convencerles de la necesidad. Cuando las cosas no funcionan, convencer es más fácil, pero compensar más difícil, porque carecemos de los recursos.

En fin, no nos vendría mal un poco más de sentido común.

Julián Doménech Reverté

PRESIDENTE DE LA FER

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