Juan se acercó a mi mesa e insistió en que la copa de vino estuviera llena.
-Gracias, Juan. No sé si puedo beber más. Estás disculpado
Juan es uno de los 46 alumnos de la 23º promoción de Escuela de Hostelería de Santo Domingo de La Calzada, que ayer celebró su fin de curso de una manera emocionante. Acompañados por sus padres, los chavales, de ente 17 y 20 años, nos agasajaron con una comida excelente. Hecha con mimo, cariño y esmero. Con calidad y profesionalidad.
Con ser importante el término de sus estudios en la Escuela y la difícil entrada en la vida laboral, lo mejor fue ayer compartir su espíritu de entrega, sus ganas de agradar, su actitud de servicio en la cocina, en la mesa, siempre pendientes de los comensales.
La directora Maria Carmen, desborda pasión y habla de una Escuela “excelente”, ya que está inmersa en el proceso de EFQM, Pero la excelencia se demuestra andando y los chicos dieron muestras ayer de estar suficientemente preparados para su bautismo laboral. Una de las chicas está ya trabajando en el Hotel de Marqués de Riscal y otros, con mejor o peor suerte, están listos para iniciar una larga andadura laboral.
La Escuela importa. Importa su ubicación en el santuario compostelar de Santo Domingo, encuentro de peregrinos. Importa porque es la única Escuela de Hostelería en una Comunidad eminentemente gastronómica y turística. Importa la Escuela, porque prepara bien a los futuros profesionales. Importa la Escuela porque el sector al que se dedica es de muchos enteros para la economía riojana. E importa la Escuela porque absorbe bien las necesidades laborales de las empresas.
La FER, a través de su secretario general, Emilio Abel de la Cruz, apadrinó a la última promoción. El nuestro es un compromiso con la formación y la cualificación. El mensaje del secretario general abundó en que los mejor preparados tienen más garantías de trabajar. Y les lanzó un reto. Atraverse a montar su propio negocio. Pensar en el autoempleo como una salida muy digna. Hoy parece que convertirse en empresario es un riesgo que solo asumen los locos. Pero no, hay mucha dignidad y mucho orgullo detrás de los empresarios del sector gastronómico.
Y como decía el secretario general de la FER se puede ser un buen profesional en un restaurante de 5 tenedores y en uno que sirve menús. Lo fundamental es que acertemos con el modelo de negocio y hagamos rentable el riesgo que hemos asumido. Dignidad empresarial y profesional detrás de una barra que sirve menús o degustaciones para gourmets. Da lo mismo.
Si queremos que el sector siga empujando, necesitamos muy buenos profesionales, profesionales bien pagados porque la restauración es sacrificada. Pero sólo así se consigue llegar alto.
Ver a los alumnos trabajar ayer, cuando para ellos era un día de fiesta, habla muy bien del futuro de La Rioja, del futuro de los buenos profesionales y del futuro de buenas empresas que los acojan.
Que así sea y enhorabuena a ellos y a los emocionados padres que vertieron ayer lágrimas de cocodrilo al fotografiarse con sus hijos.
Manuel Alonso