He tardado unos días en empezar a escribir estas letras porque realmente las palabras en caliente pueden, y no por falsas, confundir el fondo y relevancia de los contenidos.
Hace días pasaron los servicios sanitarios por nuestra empresa, una empresa familiar que pese al reducido volumen lleva años trabajando muy duro y haciendose con un trocito de mercado; principalmente tratando de lograr un buen producto y de pagar a fin de mes a proveedores, organizaciones, acreedores, bancos, administraciones varias, trabajadores, empresas externas y colaboradores varios; y todo esto haciendolo como si de un encaje de bolillos se tratará puesto que los márgenes en nuestros días, cada vez son más ridículos.
Pues bien, todo esto y pese a tener cuantos "papeles y papelitos, titulos y titulitos" se requieren legal y burocráticamente para ejercer la actividad, parece no ser suficiente para la actual veterinaria que con su agradable sonrisa se deja caer mensualmente y desde hace, a Dios gracias, unos seis meses por nuestras instalaciones...
Llevamos 27 años trabajando y luchando; y desde entonces jamás con ningún problema con quien recibimos en nuestra cas. Siempre tratando de comprender y respetar a cuantos hacen su trabajo en nuestra empresa, con nosotros, ya sean servicios sanitarios o profesionales independientes o cualquiera que sea su profesión... creyendo como máxima que el sentido común, que cierto es, que es el menos común de todos los sentidos, es lo que ha de primar en las relaciones comerciales y profesionales sobre todo si han de ser duraderas.
Pues bien, la amable funcionaria, que llegamos a la conclusión de que no entiende ni quiere (que es lo más grave) velar por los intereses de los consumidores, la calidad de los productos y sobre todo que no tiene el más mínimo respeto por quienes nos partimos los cuernos cada día para sacar el trabajo de nuestras familias adelante, se pasea osada y arrogante por Mi Casa, dejandome en evidencia constante, amenazandome con sanciones y algunos días incluso rasgandome algunas lagrimas de rabía e impotencia ante semejante situación.
Apelando con su soberbia lo mal que parece ser que está todo, evidentemente fruto del tiempo y de las continuas obras e inversiones que debemos de llevar a cabo para adecuarnos a las actuales normativas. Es impresionante que nos hagan gastar en nuevas reformas, nos den los registros y tantos requerimientos necesitamos y luego nos sancionen abogando a lo que nos acaban de ordenar hacer...esto es algo que parece ser que está muy de moda....de esta forma, circulando nuestro dinero, se enriquecen y mantienen a muchos en sus puestos de trabajo dorados, inamovibles como por providencia divina y a costa de unos pocos,,,,casualemte siempre los mismos!!!
Es una pena que no entiendan que somos los empresarios los más interesados en hacer bien nuestro trabajo. Es una lástima que no crean que realmete nos encantaría poder hacernos una nueva industria todos los meses cumpliendo al 100% con la normativa más estricta y por supuesto es una pena que no entiendan que es ahora y más que nunca cuando deben de ayudarnos y entendernos, no hago alusión a "tener manga ancha" pero sí a sentido común, mano izquierda, tacto, respeto por todos aquellos que no tenemos un trabajo para toda la vida y sí muchos problemas durante todos los días. Con todo esto solo consiguen crispación, problemas y malos gestos, palabras que se salen de tonos, posturas encontradas y ningun resultado positivo.
Decía mi abuelo con muy buen criterio y la sabiduria de los años que "se consigue más con miel que con hiel", que pena que no esta señora no lo conociese...